Es un pueblo situado a unos 15km de Kathmandú en dirección Este. Conserva aún algo de su encanto medieval, sobre todo cuando anochece y las calles se oscurecen sin apenas luz eléctrica y los ancianos se dedican a orar reunidos a la luz de las velas.
Las fachadas de las casas están muy trabajadas en madera, mucha alfarería, todas sus plazas tienen escenarios de piedra para bailes y actuaciones… debió de ser un lugar importante, ya que además de sus imponentes plazas custodiadas por enormes fieras de piedra, posee varios palacios y templos.
Dicen que desde aquí ya se puede divisar la cordillera del Himalaya en días claros, pero esta especie de calima-contaminante que existe en el valle no nos permitió divisar nada aún haciendo un día propicio.
Cogimos un taxi desde Thamel (400rs) que nos dejo en la misma puerta del pueblo donde nos plantaron el precio de la entrada (1100 rs), asi que, ya os podeis imaginar no?, hicimos la “durbar square” es decir la 13.14. Aún asi, estaros al lorito, porque hay mogollón de puestos de control… a nosotros nos encanta ir de ilegal, malotes,malotes..
A la mañana siguiente con todo visto, decidimos coger un taxi para regresar a Thamel, pero a menos de la mitad del trayecto nos encontramos con una revuelta política con barricadas en la carretera, paralizaron las principales carreteras de entrada a Kathmandú, asi que el taxi nos dejó donde pudo, anduvimos un buen trecho como todo hijo de vecino por la carretera y antes de llegar a Thamel nos recogió un bus con cabritas en el maletero por 25rs.
Thamel con todos los cierres medio echados pendientes de la revuelta, mucha policía, pero nada grave. La gente está muy descontenta con la actual situación política del país, revuelta en la cárcel con la muerte de un representante político parece ser…
Logramos cenar con normalidad y a momi.
Os apoyamos al pasar los controloes, disfrutamos con los rinocerontes, contemplamos los templos, compartimos experiencias con niños...que mas os podemos pedir..muchas gracias..y con ganas de seguir vuestra aventura un fuerte abrazo Pedro y Juan.
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